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    Migraña y Serotonina

    Diferente de lo que creen muchos médicos, la migraña (jaqueca) no es consecuencia de la falta de serotonina, pero si, exactamente lo contrario: exceso de serotonina en el cuerpo.

    La pesquisa científica es muy dinámica e a cada día trae nuevas informaciones que esclarecen mejor el mecanismo de la migraña (jaqueca) y otras enfermedades. Conceptos definitivos de ayer pueden ser conceptos ultrapasados de hoy.

    Llamar la serotonina de un analgésico interior es muy simplista. La serotonina es un neurotransmisor responsable por el control de los impulsos. Ella disminuye la capacidad de las neuronas de establecer conexiones entre ellas. Eso resulta en un verdadero bloqueo de los estímulos sensoriales, produciendo, por ejemplo, síntomas como falta de memoria. El dolor es solamente un estímulo sensorial más.

    Al revés de lo se hablaba hace algunos años, la serotonina está lejos de ser una “sustancia del placer”. Una persona con el nivel de serotonina alto se pone confusa, indiferente, tensa, apreensiva, desconfiada, tímida y cronicamente cansada. La persona también no siente dolor, pues, como dije, la serotonina es un inhibidor  de los estímulos sensoriales. Por eso hasta puede, cuando muy elevada, inhibir el dolor. De ahí viene la confusión con “sustancia del placer” y también la eficacia, aún que parcial y con efectos colaterales, de medicamentos que imitan la serotonina en el tratamiento de la migraña (jaqueca).

    Existen diversos factores en nuestra rutina que elevan los niveles de la serotonina. Un ejemplo es la ingestión excesiva de carbohidratos refinados. Explico: los carbohidratos refinados son el resultado del refino del trigo y del azúcar. En ese proceso se extrae del trigo integral y de la caña de azúcar solamente la harina blanca y la sacarosa. Estos ingredientes no existen libremente en la naturaleza, son frutos de un proceso industrial. Ese proceso tiene pocos siglos y su gran disponibilidad en el mercado de consumo es aún más reciente.

    Anterior a eso, durante todo el proceso evolutivo, de millares de años, los carbohidratos – nuestra fuente de energía – no eran nada fáciles de obtener. La humanidad evolucionó ese gusto por el carbohidrato por la simple y pura necesidad que el organismo tiene de absorber este nutriente. El surgimiento de su refino y la disponibilidad universal representan un fenómeno jamás visto antes. Nuestro organismo no fue hecho para la ingestión exagerada y concentrada de carbohidratos.

    Entonces empiezan los problemas!

    Los alimentos a base de carbohidratos refinados, como panes, pasta, dulces, galletas, pasteles, y farináceos  en general, cuando ingeridos, se transforman muy rápidamente en azúcar (glucosa) en la sangre. Eso produce picos de insulina jamás visto antes en la evolución. La insulina, lo sabemos hoy, no es solamente una hormona con la única función de almacenar el azúcar de la sangre adentro de las células. La ciencia ya descubrió que la insulina también actúa produciendo, entre otras cosas, un aumento en la hormona estrógeno y, adivina, en la serotonina!

    Otros factores de nuestra rutina, además de la alimentación, están comentados en mi libro “Migraña – La Solución Existe” (aún en fase de tradución) y también provocan el aumento de la serotonina.

    Conclusión: vivimos en un verdadero “mar de serotonina”! Como puede, entonces, la migraña (jaqueca) ser falta de serotonina?

    Por otro lado, si la serotonina inhibe los estímulos sensoriales, como el dolor, como puede una persona con exceso de esa sustancia sufrir con dolores de cabeza? Como pueden medicamentos que imitan la serotonina aliviar esos dolores?

    El problema es que, si la serotonina permanece excesiva después de cierto tiempo, la propia naturaleza se encarga del tema por medio de un proceso llamado homeostase.

    Todos los sistemas de la naturaleza, incluyendo el evolutivo, están inseridos en un algoritmo interativo de asas de retroalimentación (feedback) (o sea, para cualquier acción existe una reacción que, por su vez, cambia la acción). Estas asas presuponen la existencia del feedback negativo, que es nada más que un mecanismo de freno, que sirve para mantener el equilibrio en las reacciones.

    En el caso de la serotonina, si ella permanece con niveles altos por mucho tiempo, su receptor se queda resistente a su acción. En tiempo: receptores son “puertas de entrada” de las sustancias en las células. Receptores resistentes son como puertas cerradas, que no se abren para la sustancia a pesar de su presencia. Ese fenómeno de resistencia es un mecanismo de defensa, pero con muchos receptores resistentes no importa cuanta serotonina la persona tenga, el organismo simplemente no reacciona a ella.
    Es como si la serotonina estuviese muy baja!

    Los tratamientos preventivos fundamentados únicamente en medicamentos imitadores de la serotonina son tratamientos simplistas, que actúan sobre el organismo lleno de serotonina con la única función de “gritar más alto” para los receptores ya medio sordos.  Por la misma razón, sus efectos benéficos son solamente temporarios. La mejoría sólo resulta hasta que los receptores se pongan más resistentes.

    Es muy común que pacientes en tratamiento con esos medicamentos necesiten de un aumento progresivo de las dosis con el tiempo. Estos medicamentos pueden y hasta deben ser usados en algunos casos, pero nunca de forma aislada ni mucho menos por mucho tiempo.

    El tratamiento de la migraña (jaqueca) debe consistir en una acción conjunta de cambios de hábitos alimentares, de sueño, equilibrio hormonal, ejercicio físico adecuado e, por último, medicamentos preventivos para la crisis. Son estas acciones juntas que bajan la serotonina de las personas y, con el tiempo, resultan en la reactivación natural de los receptores. Los medicamentos solamente alivian los síntomas durante este período.